Jules Besme 48

Reúne textos escritos por María Dulce Kugler entre 2006 y 2008.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

ideogramas

a diferencia de nuestro alfabeto, doblemente arbitrario ante lo que nombra -una primera vez arbitrario porque nada hay en el dibujo de las letras, salvo quizás la o, que se parezca al sonido representado, y una segunda, porque del trazado de cada palabra , mera adición de fonemas, podemos aún menos deducir de qué se trata-, la escritura china representa lo que significa.
el chino, los chinos, dibujan cada palabra y cada dibujo o ideograma es la síntesis de un concepto. a lo largo de los siglos, de los milenios, un primer dibujo de un hombre o una montaña o un río o un árbol en particular ha ido evolucionando hasta llegar a ser todos los hombres o todas las montañas o todos los ríos o todos los árboles, de modo que cuando alguien lo mira sabe, sin que medie la reflexión, que es un hombre o una montaña o un río o un árbol. y no sólo eso, sino que también sabe qué es un hombre o una montaña o un río o un árbol. lo sabe porque el ideograma logra sintetizar los rasgos que hacen que un hombre sea hombre y no árbol o río. cada ideograma es la quintaesencia de lo que nombra y tiene una relación inmediata con la imagen mental del objeto, es –casi- esa imagen. no tiene sentido en chino hablar de significado y significante : el ideograma es ambos.
el ideograma es, en última instancia, una obra de arte del trabajo milenario de todo un pueblo, logra lo que busca el artista, el poeta, expresar las esencias. y por el mismo camino el lector accede a ellas. a diferencia de nuestros idiomas occidentales, cuya escritura fonética leemos a veces automáticamente sin comprender lo que estamos leyendo, un hombre chino, una mujer china, cuando lee, no puede no comprender porque el sentido se le revela de forma inmediata, como una pintura o una imagen.
ese modo de leer tiene por fuerza que ejercer una influencia en el modo de escribir poesía o de ver la vida
yo, occidental, americana, leo y necesito abstraerme de mi entorno para que las palabras tomen cuerpo y representen lo que son, pero también puedo paladear un texto que nada significa porque su ritmo o su melodía despiertan en mí resonancias bellas. y cuando escribo, puedo dejarme tentar por un atractivo encadenamiento de sonidos que me aleja quizás de lo que estaba diciendo. esa dicotomía nos define en todos los ámbitos : el cuerpo y el alma, la forma y el fondo, una dicotomía que solemos vivir como contradicción y cuya resolución nos lleva la vida entera. una mujer china que escribe, o un hombre, en cambio, ¿cómo lo hace ? no ha de jugar con la música sino con lo visual. y sobre todo, ha de ir directamente a lo esencial, a lo sustantivo. no puede engañarse con adjetivos floridos. nombra. ese modo de escribir requiere mucho más tiempo y reflexión, más paciencia y disciplina que un rapto de inspiración o pasión.

ahora que escribo, detrás de la ventana hay una luna llena y aun cuando desde mi silla no la veo, el saberlo tiñe mi texto del color de la noche. en algún lugar, en algún tiempo, un poeta chino está trazando en una línea vertical dos ideogramas para decir esa luna y esa ventana.

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