Jules Besme 48

Reúne textos escritos por María Dulce Kugler entre 2006 y 2008.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Dolor de estómago

De más está que me digan que esto que escribo no sirve para nada. Ya lo sé.
Desde chica he sentido una repugnancia en la boca del estómago, una náusea, ante argumentos pretendidamente lógicos o correctos sustentados en una falacia. Lejos de desaparecer con el tiempo y la supuesta madurez, esta náusea ha ido en aumento a pesar de la confrontación casi diaria con este tipo de situación. Esto hace de mí, bajo una apariencia pacífica y diplomática, una persona fundamentalmente intolerante que considera imbecilidades de la peor especie ideologías y supersticiones por las que millones de individuos están dispuestos incluso a morir.
Me repugnan: el neoliberalismo, el nazismo, el peronismo, el capitalismo, el estalinismo, el fundamentalismo islámico, el catolicismo apostólico y romano, el separatismo flamenco y cualquier otra creencia que se arrogue el privilegio de ser dueña de la verdad absoluta.
Me dirán que qué puede haber en común entre un neoliberal y un fundamentalista. Les contestaré: mi estómago no se equivoca. Es el mejor termómetro que tengo contra el fanatismo.
¿En qué falacia se apoya el neoliberalismo? En creer que las leyes del mercado son buenas y deben estar por encima de todo, caiga quien caiga.
¿En qué falacia se apoya el fundamentalismo islámico? En creer que lo que dicen los imanes es palabra sagrada y debe estar por encima de todo, caiga quien caiga.
Cambien “leyes del mercado” o “imanes” por el dinero, Perón, Stalin, el Papa o el Vlaamse Leeuw, y obtendrán el mismo resultado. En todos los casos se le atribuye una autoridad incuestionable a un individuo, objeto o ideología, y en su nombre se permite absolutamente cualquier cosa. Cuando defienden su pertenencia a un –ismo, los individuos se sienten imbuidos de una soberbia asquerosa que desacredita a todo aquel que no esté de acuerdo con ellos. En algunos casos, hasta tal punto, que se permiten matarlo sin ningún remordimiento de conciencia, al contrario.
Por eso yo me declaro asqueada ante tanta intolerancia y digo: intolerancia a los intolerantes. El mundo es de todos. ¿Cuándo iremos a aprender?

Escrito el 3 de septiembre de 2010

1 comentario:

  1. Este escrito tambien me parece "bueno", no se como decir.., "claro", o "clarificante",o lucido.
    Pero es algo que siempre me parecio interesante que aparezca en el diario Clarin, por ejemplo, entonces que pudiera ser leido por un monton mas de personas de BS AS,tambien.
    ( donde ser parte del peronismo, sigue siendo aun la puerta abierta para ).
    para lo que sea,
    para poder trabajar,
    para tener parte,y formar parte,
    para tener futuro,
    para estar nucleado con otros.
    para defenderse y para atacar a los otros,
    es tragico,
    totalmente tragico.

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